Estudios revelan que la vacuna contra el herpes zóster reduce el riesgo de demencia en adultos mayores

La vacuna recombinante contra el herpes zóster se asoció con una reducción del 24% en el riesgo de demencia en adultos mayores de 65 años que ingresaron en residencias o centros de cuidados especializados en Estados Unidos, según un estudio publicado en Annals of Internal Medicine.

El estudio, que fue liderado por la Universidad de Brown junto con la Universidad de Delaware, Estados Unidos, evaluó datos de más de medio millón de historias clínicas y registros de Medicare. En un seguimiento de cuatro años, el 18,8% de las personas vacunadas desarrolló demencia, frente al 24,6% del grupo no vacunado.

“Esto equivale a que uno de cada 17 casos podría prevenirse”, explicó Kaley Hayes, investigadora y profesora asistente de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown. La especialista precisó que el foco del estudio fue una población que ingresaba a centros de cuidados sin estar al día con la vacunación contra el herpes zóster.

El nuevo estudio refuerza una línea de evidencia previa que ya había vinculado la vacunación contra el herpes zóster con un menor riesgo de demencia en distintos “experimentos naturales” internacionales. Este análisis amplía el foco a la vacuna recombinante en una población especialmente vulnerable, lo que fortalece la consistencia del hallazgo y sostiene la necesidad de ensayos clínicos para confirmar causalidad.

El análisis incluyó a 509.926 adultos de 66 años o más admitidos en más de 5.500 residencias y centros de cuidados especializados entre 2017 y 2022. De ese total, 8.843 recibieron al menos una dosis de la vacuna recombinante contra el herpes zóster (Shingrix) durante los 12 meses posteriores al ingreso, incluido el alta. La inmunización fue introducida en 2017 y, según informó la Universidad Brown en un comunicado, es la única inyección contra el herpes zóster disponible actualmente en Estados Unidos.

Los investigadores compararon a quienes recibieron al menos una dosis en el periodo definido tras el ingreso con quienes no fueron vacunados. El estudio halló una reducción relativa del riesgo del 24% y una reducción absoluta de 6 puntos porcentuales en la incidencia de demencia tras cuatro años, según los resultados publicados.

El trabajo se apoyó en un enfoque metodológico de “emulación de ensayo objetivo” (target trial emulation), diseñado para aproximar las condiciones de un ensayo clínico aleatorizado cuando ese diseño no es viable en la práctica, según explicaron los autores.

Los autores advirtieron que, por tratarse de un estudio observacional basado en historias clínicas y datos administrativos, no es posible afirmar que la vacuna sea la causa directa de la disminución en los diagnósticos de demencia. En el grupo vacunado, los participantes tendían a ser ligeramente más jóvenes y con mejor estado de salud, un factor que podría influir en los resultados.

Aunque el análisis incorporó ajustes estadísticos, el equipo remarcó la necesidad de realizar ensayos clínicos aleatorizados para establecer si existe un efecto protector directo de la vacuna recombinante frente a la demencia en adultos mayores.

La investigación también puso el foco en la baja cobertura de vacunación en residencias y centros de cuidados especializados. La financiación del estudio provino de GlaxoSmithKline, fabricante de Shingrix, pero la universidad indicó que la compañía no participó en el diseño, el análisis ni la decisión de publicación.

la asociación entre la vacuna contra el herpes zóster y un menor riesgo de demencia ya había sido planteada por investigaciones previas. El cardiólogo Eric Topol, especialista en longevidad, señaló que este nuevo estudio se suma a “cuatro grandes experimentos naturales” realizados en Estados Unidos, Canadá, Gales y Australia.

El nuevo análisis refuerza un consenso científico que gana cada vez más fuerza sobre los posibles beneficios neuroprotectores de la vacuna, al observar una asociación similar con la vacuna recombinante en una población considerada de alto riesgo por su edad y su condición de institucionalización.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 57 millones de personas viven demencia en el mundo y más del 60% vivía en países de ingresos bajos y medios. La OMS también estima que cada año se suman cerca de 10 millones de nuevos casos.

La demencia puede originarse en distintas enfermedades o lesiones que dañan el cerebro. La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente y concentra entre el 60% y el 70% de los diagnósticos.